Ante todo, quiero empezar siendo muy sincera para calibrar la expectativas
de posibles lector@s despistad@s que, sin saber cómo, hayan venido a parar por
estos lindes…
Si esperas encontrar uno de esos blogs que muestran vidas casi
perfectas: con fotos de viajes de ensueño, con reportajes de desayunos
y cafés con “espumita”, con posados cual mujer estupenda, con una familia
ideal… ¡Huye! Este sitio no te va a gustar.
Tampoco esperes encontrar una historia de héroes y heroínas, de esas que te
empujan a replantearte la vida y a pensar: “tengo que vivir el presente y
valorar lo realmente importante” (aunque finalmente acabes el día “rallad@”
porque has tenido menos likes que ayer).
Aquí no vas a encontrar un ejemplo de nada, ni para nadie.
Simplemente, te acercarás a la vida de una mujer “normal”, que intenta afrontar
su "normalidad" sin dramatizar demasiado y se esfuerza en poner
sentido del humor a su rutina.
Para ahorrar en psicoanalistas, he decido hacer de este lugar mi diario
personal. Aunque, como para toda buena millenial, el término
“personal” tiene unos límites algo difusos.
Si parte del tiempo que dedicas a navegar por la red lo haces para ver, leer
y cotillear la vida de otr@s -como el 99,9% de la población con acceso a
Internet-, ¡adelante! Te invito a conocer a esta pesada (yo).
P.D.: La autora de este blog no se hará responsable de decepciones,
opiniones que no gusten o historias que aburran... ¡La que avisa no es
traidora!

Comentarios
Publicar un comentario